En los últimos meses, varios compañeros de diversas organizaciones combativas han sido multados y/o denunciados por la Delegación del Gobierno en Extremadura por el único hecho de ejercer sus libertades políticas.

Gran parte de los procedimientos abiertos se basan en la acusación ya conocida y mil veces utilizada contra los movimientos sociales: la supuesta alteración de orden público, pero realizada de una manera genérica y sin concretar ni demostrar en que ha consistido tal alteración, vulnerando el derecho fundamental a la presunción de inocencia.

En un contexto de crisis global, que se profundiza y generaliza, las luchas sociales  tienden a aumentar. Concretamente, en Extremadura , cuyos sectores populares se enfrentan a uno de los porcentajes de paro más altos del Estado (33,69%) , y en el que 1 de cada 3 hogares están por debajo del umbral de la pobreza, estas luchas sociales se vuelven cada día más necesarias para nosotros, que formamos parte de esos sectores populares de la sociedad; y más peligrosas para el sistema, que ve peligrar las bases sobre las que se asienta, y por ello pone en marcha su maquinaria represiva; manifestándose la misma de diferentes formas: identificaciones en la calle, seguimientos policiales, multas, cacheos, prohibición de manifestaciones o campañas mediáticas de criminalización.

Esto no es un hecho aislado o casual, la represión es un elemento estructural del sistema cuyo objetivo es el de eliminar y hacer desaparecer al oponente, es decir, a todos esos movimientos y organizaciones sociales que reivindican alternativas contra el capitalismo ,y denuncian la injusticia y desigualdad social que este sistema provoca.

Pretenden hacer callar a los movimientos más combativos y reivindicativos de Extremadura por medio del miedo y el linchamiento a las personas que los componen, a las que pretenden llevar hasta el agotamiento y la desmoralización, negándoles así derechos legítimos y democráticos como son los derechos de protesta social.

Su política del miedo no nos amedranta, que sepan que vamos a seguir estando en la calle y protestando contra este sistema. Solidaricémonos con los compañeros que son víctimas de la represión y están siendo acosados constantemente a base de multas y persecuciones; y organicémonos en torno a una unidad solidaria para poder confrontar la oleada represiva que se ha desatado en nuestra tierra. Hoy han sido ellos, pero mañana podemos ser nosotros.

Este miércoles 23 , los compañeros y compañeras denunciados entrarán a declarar desde las 09:30 hasta las 11:00. Solidarízate y muestra tu apoyo con todos ellos en el Palacio de Justicia de Mérida ( Avda de las Comunidades).

"Primero cogieron a los comunistas, y yo no dije nada porque yo no era un comunista. Luego se llevaron a los judíos, y no dije nada porque yo no era un judío. Luego vinieron por los obreros, y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista. Luego se metieron con los católicos, y no dije nada porque yo era protestante. Y cuando finalmente vinieron por mí no quedaba nadie para protestar." Martin Niemuller.