En una época en la que las distancias se miden en tiempo y no en kilómetros, Extremadura parece seguir arrinconada contra la frontera del subdesarrollo (Alentejo-Extremadura) y alejada de los centros de toma de decisión en donde que no se nos tiene en cuenta.


En un modelo de comunicaciones radial, la importancia de nuestra región sólo sale a relucir cuando se trata de salvar las distancias, interminables en tiempo, que separan Lisboa de Madrid. Por ello recobra fuerza, en los últimos años, la idea de un diseño ferroviario descentralizado en la que tengamos conexión con las regiones vecinas y donde la Ruta de la Plata tenga la importancia que en el pasado tuvo como nexo de unión del oeste peninsular en su fachada Atlántica, desde Gijón hasta Sevilla, sin tener que pasar por Madrid.


Necesitamos un tren moderno, no cascarrias que se quedan obsoletas en las grandes urbes, trenes que ofrezcan un buen servicio para el pueblo extremeño, pero sin precios inasequibles para la gran mayoría de la población y que comunique en vez de aislar.


De esta forma, y tal como redacta el manifiesto de Hervás por el Tren Ruta de la Plata: "Queremos un tren público, social, seguro, ecológico y sostenible, ya que precisamente es lo que necesitamos la sociedad y el planeta, favoreciendo un transporte menos contaminante aprovechando las energías limpias libres de emisiones."