La UJCE Extremadura celebró el pasado fin de semana, del viernes 19 de agosto al 21 domingo, su IX Escuela de Formación de verano en Ribera del Fresno (Badajoz).

A lo largo de todo el fin de semana, más de treinta personas militantes, premilitantes, simpatizantes y compañeras de lucha en general pasaron por las diferentes ponencias.

El viernes se inauguraron las jornadas con el saludo de IU Ribera por parte del Concejal José Domingo y del Secretario Regional de la UJCE Extremadura, Fernando García. A su vez, el Concejal de IU Ribera, ex-militante de la UJCE, que ha pasado a militar al PCEx, impartió un taller sobre ecologismo y mundo rural.

El viernes finalizó con una charla sobre imperialismo, impartida por el Secretario Regional del Partido Comunista en Extremadura y un militante de la UJCE Extremadura, donde repasaron la función de los polos imperialistas, las guerras imperialistas, los recursos naturales en juego, la situación geopolítica actual y la situación de las refugiadas.

El sábado, las jornadas empezaron con una ponencia sobre la historia del feminismo desde una perspectiva marxista y de clase, impartidas por dos profesoras universitarias de la Universidad de Extremadura, dando un repaso desde las primeras mujeres feministas hasta las últimas olas feministas. Antes del mediodía, tuvo lugar una charla sobre economía política, con posterior debate entre las presentes, que preguntaron dudas sobre el contexto económico actual al ponente experto en economía.

Tras la comida del mediodía, de nuevo se trató la temática feminista, ampliando la base de la mañana y profundizando en cuestiones más de praxis cotidianas del feminismo, teniendo una dinámica más de charla-debate más participativa, con varios debates al respecto. Tras esta ponencia, llegó el turno para Gabriel Moreno, que hizo un recorrido por la historia del liberalismo y el neoliberalismo, diferenciando entre ambos y citando el pensamiento de los autores más relevantes del neoliberalismo.

Para finalizar la jornada del sábado, Manuel Cañada impartió una charla pública, a la que acudieron vecinos y vecinas del pueblo, sobre la historia del movimiento obrero y comunista de Extremadura, empezando por la II república, señalando como punto inicial el 25 de marzo de 1936 como hito revolucionario del pueblo extremeño, hasta la actualidad, destacando datos y personajes históricos que han escrito la historia popular de nuestra región.

Para finalizar las jornadas, el domingo tuvo lugar un taller sobre partido de cuadros y movimiento de masas.

La alta diversidad y valor ecológico de Extremadura se ven reflejadas en las 490.000 hectáreas de masa forestal que alberga la región y que parecen descender cada verano como si de una cuenta atrás se tratase debido a los incendios provocados. Este año el fuego vuelve a asolar Extremadura y más concretamente las comarcas del norte de Cáceres.

Los incendios de este año se han cobrado en el Valle del Jerte más de 900 hectáreas, cercanas a la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, zona de importancia turística considerable en plena temporada alta. El otro foco fue controlado en la comarca de Sierra de Gata, un incendio que ha calcinado unas 60 ha que parecen no ser nada frente a las 7000 que el fuego arrasó el año pasado.

Estos paisajes de montaña se caracterizan por la presencia de castaños y rebollos, aunque las políticas forestales llevadas a cabo en nuestro país en décadas pasadas favorecieron en ocasiones la sustitución de la vegetación natural por otras especies arbóreas de mayor interés económico. Esto tuvo como consecuencia la repoblación de vastas áreas con pinos y eucaliptos, que además se tratan de especies pirófitas, es decir, que tienen mayor capacidad para regenerarse tras los incendios, al contrario que los castaños, por ejemplo.

Toda esta serie de consecuencias han venido alentadas, en cierta manera, por la modificación de la ley de Montes, aprobada por la mayoría absoluta del Partido Popular. La ambigüedad de esta ley, 21/2015, y su libre interpretación, siempre “en pos del interés público general", para recalificar terrenos incendiados, que ya no requiere del transcurso de 30 años para que las zonas de montes calcinadas puedan pasar a ser urbanizables.

A su vez la modificación de esta ley subordina el papel de los agentes forestales a los cuerpos de Seguridad del Estado en la investigación de un posible delito ambiental, impidiéndoles la elaboración de atestados.

Estos cambios están pensados para favorecer los intereses sectoriales y empresariales y poner en peligro el aprovechamiento tradicional de montes públicos por la irrupción de sociedades mercantiles para la explotación de los recursos forestales.

 

Desde la UJCE en Extremadura queremos mostrar todo nuestro apoyo a nuestras camaradas  Pedro y Alicia, que fueron identificadas y sancionadas con más de 600 euros cada una por dar voz a las compañeras del Encierro Dignidad.

El Encierro Dignidad fue un espacio de lucha donde se unieron activistas de la PAH, Campamentos Dignidad, Red de Solidaridad Popular,  y de la Plataforma de Paradas y Parados de Cáceres para encerrarse en una iglesia de la ciudad de Cáceres el pasado mes de diciembre, bajo la reivindicación de “Pan, Trabajo, Techo y Dignidad.”

Durante esos días, representantes del Encierro dignidad acudieron a todos los grupos municipales para exponerles que no se conformaran con la propuesta del PP y Ciudadanos de aceptar solamente  60 de los 163 puestos de trabajo que la Junta de Extremadura otorgaba  al Ayuntamiento de Cáceres dedicados al Plan de Empleo Social. Desde la UJCE sabemos que estos planes de empleo son claramente insuficientes, meros parches que no sirven para sacar de la miseria a una ciudad con más de 11.000 parados como Cáceres, pero resulta un atropello más para esos 11.000 parados que se niegue, desde la comodidad de un asiento en el gobierno, la posibilidad de acceder a esos puestos de trabajo. Es por ello que el día de la votación para este plan de empleo, las integrantes del encierro Dignidad acudieron al Pleno Municipal para exponer sus reivindicaciones, siendo finalmente víctimas de la represión de la Ley Mordaza.

Se les acusa de “perturbación de la seguridad ciudadana en actos públicos”, contemplada como una infracción grave en la Ley Mordaza, constituyendo un precepto tan abstracto que da lugar a un amplio marco de infracciones posibles que no se concretan ni en la misma ley, es decir, te pueden multar por lo que les dé la gana para aumentar la presión coercitiva sobre la protesta social. En este caso se ha aplicado este precepto a nuestras camaradas, a pesar de  haber intervenido en el turno de ruegos y preguntas, y de haber desalojado el pleno junto con el resto de compañeras del Encierro Dignidad.  Esta acción represiva supone un ejemplo claro del fin propio de la Ley Mordaza.

Desde la UJCE  hemos dado a las camaradas todo nuestro apoyo jurídico y nuestra solidaridad en las calles. Haremos todo lo posible para que estas medidas represivas no lleguen a imponerse ni aplicarse . Nuestras camaradas y compañeras no callarán ni dudarán en denunciar las injusticias y los atropellos a los que se somete a la clase trabajadora.

Frente a la represión que siguen sufriendo miles de compañeras, que como Pedro y Alicia, se enfrentan día tras día contra este sistema;

¡Solidaridad, dignidad y lucha!


La UJCE Extremadura con las trabajadoras en huelga de FCC Mérida

Desde las juventudes comunistas en Extremadura apoyamos y mostramos toda nuestra solidaridad con la plantilla de FCC Mérida en la lucha por sus derechos laborales, lucha que asumimos como propia.
Las trabajadoras de FCC vienen desde hace un año y medio denunciando la grave situación de precariedad con la que desempeñan su trabajo día a día.
Gran parte de la plantilla no llega a cobrar 800€ al mes, llevan 4 años con el sueldo congelado, la empresa ataca a las trabajadoras al cargarlas del trabajo que debería cubrir con nuevas contrataciones en casos de baja por enfermedad, jubilaciones, etc
Por si esto fuera poco, las trabajadoras carecen del plus por toxicidad y penosidad al contrario que el resto de ciudades extremeñas.
Todo esto no solo afecta a la platilla de FCC, sino que estas condiciones de precariedad se reflejan directamente en la calidad de vida de todas las emeritensas que tienen que soportar la suciedad en sus calles.
No olvidamos la responsabilidad del ayuntamiento de Mérida en el conflicto al mantener el contrato por un coste de 5,5 millones con una empresa que ni siquiera respeta el pliego de condiciones; asimismo, nos reafirmamos en la necesidad de la gestión pública de este y muchos otros servicios básicos para la clase trabajadora extremeña, servicios que al depender de entidades que únicamente buscan obtener beneficios a costa de las condiciones laborales de sus trabajadoras y de un pésimo servicio.
Por todo ello apelamos a la solidaridad del pueblo emeritense con las trabajadoras de FCC en lucha para su próxima huelga, la única salida que les ha dejado la empresa, ya que una victoria para ellas significa un mejor servicio y por tanto una mejor Mérida.

Como todo extremeño y extremeña sabe, el 8 de septiembre se celebra el "Día de Extremadura", fecha que no fue elegida por casualidad, si no coincidiendo con las fiestas de la Virgen de Guadalupe, imponiendo así el predominio y poder de la iglesia en toda festividad.
Es hora de romper con el pasado, no queremos que el día de nuestra tierra siga condicionado por los mismos de siempre. Por eso desde la Juventud Comunista de Extremadura seguimos creyendo que el día más representativo de nuestra región es el 25 de marzo, conmemoración de las ocupaciones populares de tierra de la Primavera Revolucionaria de 1936, que históricamente fundan nuestra identidad como pueblo luchador y trabajador. En 2016 celebramos el 80 aniversario de aquellos heroicos episodios.

En la década de los años 20 y 30 sucede algo extraordinario, y es que el discurso del extremeño sosegado, con paciencia, manso, que había impartido la Iglesia, cambia radicalmente. Comenzaron a aparecer los partidos de clase, los marxistas y los anarquistas, y en 15 años se produce una transformación tan increíble que durante la República, de la mano de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, el pueblo extremeño va a protagonizar una epopeya; el pueblo unido va a dar identidad por primera vez a Extremadura. Toda la prensa de aquella época y los tratadistas de las revoluciones del campo dieron cuenta de que en mayo de 1936 más de 60.000 campesinos deciden ocupar las tierras que la República les había prometido y no les había dado, más de tres mil fincas. Lo hacen tan decididamente que, cuando llegan las noticias a Azaña, quiere movilizar al Ejército para desalojarlos, pero los mandos de la Guardia Civil le advierten que los yunteros están tan decididos que de allí no se les saca más que muertos, y no le queda más remedio que legitimar la acción. Hasta ese momento nunca el pueblo actuó solidariamente y unido. Ahí encontraron un germen de identidad que provenía de la unión y solidaridad. Todo vino de las enseñanzas que aceleradamente habían recibido en las Casas del Pueblo, que cambiaron el discurso de mansedumbre que había extendido la Iglesia.

Por todo esto creemos que el Día de Extremadura no debe ser sólo un día de festividad, debe hacernos recordar y mantener el espíritu combativo y reivindicativo que mantuvimos en el 36, en el que las familias jornaleras y obreras supieron exigir lo que era suyo y crear unidad en la clase trabajadora. Hoy, más que nunca, debemos exigir una Extremadura con un reparto de riquezas equitativo y libre de la lacra del paro, que nos somete a la pauperización y a la precariedad. Una Extremadura en la que la juventud tengamos oportunidades y fututo,  y no tengamos que salir de ella para sobrevivir. Por una Extremadura limpia y ecológica, sin refinería, nucleares, ni industrias contaminantes. Por una Extremadura que recupere y construya su propia cultura. Por una Extremadura que no quiere estar bajo el yugo de los mercados, bancos, especuladores y capitalistas con la complicidad del gobierno.

Construyamos una Extremadura nueva, una Extremadura mejor, libre de explotación y miseria. Una Extremadura que desea la justicia social y económica que sólo el SOCIALISMO puede otorgarle. 

¡Por una Extremadura Socialista!