La polémica decisión adoptada por el Consejo de Seguridad Nuclear con la Central de Garoña sienta un precedente histórico en el Estado español, primero porque se avala que una planta nuclear opere más allá de los 40 años de vida y, segundo, porque desliga la autorización para operar de la obligación de revisión integral de la seguridad de toda la instalación, que se ha de realizar cada 10 años y que ahora se extiende a los 14. Esto unido al anuncio de construir un Almacén Temporal Individualizado (ATI) en Almaraz, abre la posibilidad por parte de las empresas propietarias de la Central (Iberdrola, Endesa y Gas Natural) de alargar su vida ante el cierre previsto de la misma, al cumplir la vida útil para los que fueron diseñados y construidos los dos reactores nucleares que permanecen en funcionamiento en nuestra región.

Los datos del Consejo de Seguridad Nuclear contenidos en el Informe del Consejo de Seguridad Nuclear al Congreso de los Diputados y al Senado correspondiente al año 2015, desmonta la propaganda con la que nos quieren hacer creer que es necesario construir el ATI en Almaraz, pues en dicho informe se puede ver que la saturación de las piscinas de combustible gastado llegaría en el año 2020 para la Unidad 1 y en el 2022 para la Unidad 2, es decir en la fecha prevista para cerrar la Central Nuclear de Almaraz.

Para el PCE y UJCE de Extremadura, el cierre de la Central Nuclear de Almaraz se debería de haber producido en el momento que los dos reactores empezaron a  dar problemas y a poner en peligro a Extremadura y Portugal, es por ello que hacemos responsables al PSOE y al PP de las consecuencias que pueda tener un accidente nuclear derivado de su consentimiento político de que dicha central este en funcionamiento.

También queremos aprovechar para saludar al pueblo portugués que está luchando por el cierre de la Central Nuclear de Almaraz y en especial a nuestros hermanos y hermanas del Partido Comunista Portugués que han llevado tanto al Parlamento de la República Portuguesa ( http://www.pcp.pt/encerramento-da-central-nuclear-de-almaraz-na-provincia-de-caceres ) como al Parlamento Europeo ( http://www.pcp.pt/falhas-detectadas-na-seguranca-da-central-nuclear-de-almaraz ) la problemática de esta Central Nuclear, que está poniendo en peligro a miles de personas de ambos países.

Por último los y las comunistas, denunciamos que parte del problema reside en que la producción de energía en nuestro país se encuentre en manos privadas, con las siguientes consecuencias: Energía cada vez más cara, cortes de luz a familias sin ingresos, dependencia exterior, beneficios para una minoría, destrucción de empleos y precarización.

Por todo ello, es necesario que los trabajadores y trabajadoras reclamemos que se restituya al país lo que antes era de todos y todas: que vuelvan a hacerse públicas las grandes empresas eléctricas y que se asuma una responsabilidad de futuro con el medioambiente.

 

 

 

Como viene siendo habitual en Extremadura la tendencia del paro sigue sin ser halagüeña, en vez de mostrar leves mejorías, como venden los poderes económicos, políticos y financieros, los datos obtenidos en la Encuesta de Población Activa (EPA) de este último trimestre nos sitúan como la región que encabeza la tasa de paro en nuestro estado, con un porcentaje del 28,31%, aumentando un 0.63% respecto a las cifras de hace un año.

No se trata únicamente de un aumento del desempleo (141.300 parados), si no que, a esto se le debe añadir las ínfimas y lamentables condiciones de trabajo, en su mayor parte temporal, que precarizan la forma de vida de la clase trabajadora y de su juventud.

Es la población joven, de forma más acentuada, la que está sufriendo las consecuencias más directas del desempleo, condicionando así nuestra forma de vida, retrasando la emancipación, despoblando aun más el mundo rural, limitando nuestras alternativas al ocio y precarizando de manera considerable los empleos que se nutren de la falta de experiencia y la edad para rebajar los derechos y condiciones de trabajo, mientras los jefes siguen aumentando su tasa de ganancia a nuestra costa. 

Como dijimos al principio, los datos no auguran un futuro próspero en Extremadura para la juventud de la clase trabajadora. Las `medidas parche´ no resuelven los problemas, únicamente los solapan, por ello necesitamos de la organización y unidad social en bloque que haga frente a medidas y gobiernos títere que dictaminan nuestro futuro.

Desde la UJCE en Extremadura, con ocasión del inicio del campaña de la aceituna, queremos denunciar las condiciones laborales que suelen imponer los empresarios del sector, en el cual una gran parte de la juventud extremeña trabaja cada año ya sea para costearse sus estudios o de manera temporal ante la falta de alternativa de un trabajo con unas condiciones dignas en la región.

Precios por debajo del mercado, salarios por debajo del convenio, horas extras, normalización del destajo, falta de medidas de seguridad adecuada que suponen poner en peligro la vida de las trabajadoras (como en el caso del joven de Badajoz que murió hace dos años tras trabajar  diez horas sin descanso a más de cuarenta grados) son sólo algunas de las condiciones a las que se ven abocadas las trabajadoras del mundo rural en Extremadura.

Hay que tener en cuenta, además, las dificultades que encuentran las mujeres por ser éste un sector ultramasculinizado, siendo norma general entre los dueños de la aceituna el no contratar mujeres si tienen que pagarles lo mismo que a los hombres. Ésto deja a la mujer rural fuera del mundo laboral al ser zonas totalmente desindustrializadas.

Todo ésto sin olvidar la sombra que se cierne sobre el medio rural extremeño en forma de tratados de libre comercio (TTIP) que no sólo busca generar más ganancias para las grandes empresas a costa de la precarización absoluta de las extremeñas, sino que también traerán consigo la invalidez de varias normas de seguridad medioambiental que ponen en riesgo el sector más importante de la economía extremeña.

Las gentes humildes y trabajadoras estamos tomando conciencia. Tenemos claro que solamente con la unidad de las clases populares y la reivindicación de nuestros derechos sociales y laborales conseguiremos hacer frente a la explotación y a las injusticias que nos atacan diariamente.

Es por éllo que llamamos a la juventud extremeña a estar alerta ante estas condiciones y a denunciar cualquier abuso al que se vean sometidas o del que tengan conocimiento. Reivindicamos la importancia de estar organizadas sindicalmente para poder enfrentar estos abusos, recordando que la afiliación sindical y la petición de una inspección de trabajo son siempre confidenciales.

¡FRENTE A SUS ABUSOS, UNIDAD Y LUCHA OBRERA!

 

Desde la Unión de Juventudes Comunistas en Extremadura, mostramos nuestras condolencias y brindamos nuestro apoyo a familiares y amigas/os del trabajador de 52 años muerto hace escasos días tras no haber podido soportar las heridas que sufrió trabajando para el servicio de mantenimiento  y conservación de zonas verdes de Mérida, cuya adjudicación pertenece a  la empresa FCC.
Exigimos al Ayuntamiento de Mérida que inicie una investigación para aclarar estos hechos ya que el mantenimiento y conservación de zonas verdes es una de las múltiples competencias que han adjudicado a empresas privadas, suponiendo esto un ataque frontal a los derechos y condiciones laborales de las trabajadoras, entre los que se incluyen, obviamente, la seguridad laboral.
Estamos hartas de ver cómo este sistema antepone las ganancias de las empresas a la seguridad y la vida de las trabajadoras; por lo que llamamos a todas las trabajadoras a unirse y a organizarse. Así mismo, insistimos en que la afiliación a los sindicatos y la solicitud de inspecciones de trabajo son siempre confidenciales.
 
MÁS PRECARIEDAD, MÁS EXPLOTACIÓN, MENOS DERECHOS: MÁS MUERTES EN EL CENTRO DE TRABAJO.

8 de septiembre: otro año más, en Extremadura, la historia se repite.

De nuevo, otro año más, llegamos al día oficial de Extremadura, un día que, por otro lado, no reconocemos como el verdadero Día de Extremadura al tratarse de un día impuesto por las élites de nuestra región, por una minoría poderosa que no representa al pueblo extremeño. Como hemos dicho en otras ocasiones junto a multitud de colectivos y movimientos sociales de Extremadura, apoyamos el 25 de marzo como el verdadero Día de Extremadura porque es uno de los días más importantes de la historia del pueblo extremeño, un hito que supuso que, el 25 de marzo de 1936, 80.000 campesinas y campesinos extremeños sin tierras ocuparon 250.000 hectáreas para trabajarlas ante la desigual distribución de la tierra en nuestra región, que generaba hambrunas y paro entre la población.

Como decimos, en Extremadura nada ha cambiado durante este último año: continuamos arrastrando los problemas endémicos que afectan al pueblo extremeño. Como afirmamos en nuestros documentos y análisis, Extremadura se configura desde la modernidad como una neocolonia intrametropolitana debido a la inexistencia de un mercado regional, al injusto intercambio de los productos de sector primario propio de Extremadura con el resto del Estado, la exportación de mano de obra barata a las grandes metrópolis y la progresiva centralización del poder económico ilustrado gráficamente mediante la elaboración de las redes ferroviarias.

Es necesario repasar la historia de nuestra región para saber de donde venimos, en qué situación nos encontramos y hacia dónde vamos. Si, durante la II República, Extremadura fue un ejemplo de lucha jornalera en el Estado español contra las desigualdades provocadas por la injusta distribución de la tierra, que permanecía en manos de una minoría terrateniente; tras la devastación que supuso el golpe militar del ´36 en nuestra tierra, durante la postguerra se produjo una migració masiva de extremeñas y extremeños. Nuestra región fue castigada por la dictadura franquista y los poderes fácticos de la época debido al aire de lucha que se respiraba en el ámbito agrario, donde llegó a cuestionarse la propiedad privada de la tierra sin paliativos. Fueron tres factores los que explican el expolio y el castigo ejemplar que sufrió nuestra región por parte de la dictadura: la represión, el exilio y el paro. Entre 1950 y 1977 salieron de Extremadura 645.000 habitantes, es decir, el 45 % de su población. La mayor parte tenía entre 20 y 40 años. Esta emigración venía provocada por la nefasta situación extremeña cuya máxima era la falta de trabajo, lo cual era provocado por la incipiente necesidad de mano de obra para fortalecer las fábricas e industrias de las burguesías del norte del Estado.

Con la llegada del régimen del 78, esta configuración estructural de exportación de mano de obra barata, caciquismo institucional, miseria, paro y pobreza no cambia. Los principales proyectos económicos (central nuclear de Almaraz o la fracasada refinería) han venido de la mano de empresarios al servicio del capital extranjero, proyectos caracterizados por un fuerte patrón contaminante y una oferta de trabajo sumamente precaria, discriminatoria y patriarcal. Proyectos que han sido apoyados por los diferentes gobiernos del PP y PSOE que se han dado lugar en nuestra tierra, acompañados por políticas neoliberales y caciquiles. La defensa de estos proyectos han venido acompañadas por la manipulación y la demagogia que tanto políticos como empresarios hacen sobre la necesidad de la creación de puestos de trabajo, intentando convencer a los trabajadores y trabajadoras extremeñas de que es la única manera de conseguir crear empleo y pretendiendo forjar una sociedad cada vez más conformista en cuanto a las condiciones laborales que les imponen los empresarios. De esta manera, se aprovechan de la situación de una región como Extremadura, donde la crisis ha acentuado la desesperanza y las necesidades más básicas de sus habitantes. Al aumento de la pobreza (más del 40% de la población) y el desempleo, tenemos que recalcar el aumento en escala de impuestos indirectos como en el caso del IVA de un 18 a un 21%, y el aumento y aparición de tasas/precios como el copago sanitario o el canon del agua, que dificultan el acceso a bienes y servicios públicos para la gente corriente.

La situación, tanto política como económica, de Extremadura sigue caracterizándose por la nefasta labor de sus gobernantes y la precariedad generalizada azotada, de manera destacada, con respecto al resto del Estado por la crisis económica, Extremadura dibuja un panorama desolador que podemos ver reflejado en cifras: 116.177 parados en este último mes, subiendo ahora en época post-estival, es decir, uno de los más altos porcentajes de paro del Estado (27%), y de los más altos de la UE, perjudicando más gravemente a mujeres y a jóvenes, con un paro juvenil de más de un 48%, y con 67.974 mujeres en situación de paro (31,4%) en este último mes, frente a 48.203 hombres parados. Según informes del INE, el 33,1% de los extremeños viven por debajo del umbral de pobreza, más de diez puntos por encima de la media estatal. El mismo informe indica que un 40% de los hogares extremeños no pueden afrontar gastos imprevistos. En cuanto a la renta, el ingreso medio anual neto por extremeño se cifra en 7.729 euros, frente los 10.391 euros de la media nacional. Además, Extremadura cuenta con ocho pueblos entre los 25 más pobres del estado, siendo Zahínos (Badajoz), el segundo más pobre de España con una renta al año de 10.031€ por habitante.

Otro dato a destacar es la pensión media de jubilación, de unos 724,87 euros mientras que la pensión media en el resto del Estado es de 858,11 euros mensuales, constituyendo, así, la segunda pensión más baja del Estado. La crisis económica ha acentuado aún más las deplorables condiciones de la clase trabajadora de Extremadura y evidencia como nunca las dificultades de la región para salir adelante y para aprovechar sus características más innatas como son la agroindustria. La llamada “crisis del ladrillo” ha abierto una brecha profunda en la región, ya que el sector de la construcción tenía una fuerte incidencia sobre el empleo en Extremadura, así como lo tienen las pequeñas y medianas empresas que se han visto perjudicadas también por la crisis pero donde los verdaderos damnificados han sido sus trabajadores, que han sido víctimas de multitud de ERE´s y ERTE´s llevados a cabo en la región.

El drama de los desahucios no pasa desapercibido en Extremadura. Si el PP abrió hasta 1.350 expedientes de desahucios, el PSOE ahora en la Junta los ha aumentado a 1.600. A pesar de que la Asamblea de Extremadura impulsó un decreto para paralizar los desahucios en viviendas sociales, éstos han continuado produciéndose. A ésto hay que sumar la cantidad de estafas hipotecarias y desahucios bancarios que se producen en nuestra región, como es el caso de las cláusulas suelo que, desde 2005 se pueden encontrar en prácticamente todos los escritos hipotecarios de Caja Extremadura, ahora Liberbank. De la misma manera, debemos hacer mención a las casas vacías en manos del “banco malo”, la SAREB, alrededor de 500 en toda la región, de las que sólo se han en dispuesto 45 para alquiler social en toda Extremadura.

Con todos estos datos y hechos históricos que nos ayudan a contextualizar nuestra historia reciente y actual, vemos cómo el pueblo extremeño ha sido expoliado por los grandes capitalistas y terratenientes, por la oligarquía caciquil, por la Iglesia y el clero y por el bipartidismo que sostiene el Régimen del ´78. Nos han negado nuestra historia y nuestra cultura, forjando así un complejo de inferioridad crónico y un olvido histórico y cultural. Nuestras escuelas no enseñan nuestra historia, no se habla de los años combativos del movimiento obrero extremeño, los motines populares de Badajoz de mediados del siglo XIX, las ocupaciones de fincas en 1936, la huelga de los yeseros de 1988, etc. El extremeño medio no quiere recordar los años de hambre y el peso del nacional-catolicismo rancio aún perdura en la mentalidad de nuestra tierra. Durante años se nos ha negado el pan y el trabajo, desde los sistemas feudales basados en la servidumbre hasta el actual sistema capitalista que nos ha negado, no sólo el trabajo, sino el progreso de nuestra tierra y el poder disfrutar de élla, ya que nos han condenado a la emigración, al éxodo máximo. A día de hoy 26.779 extremeñas y extremeños residen en el extranjero, de los cuales 15.366 son nacidos en Extremadura.

Todos estos graves problemas históricos que arrastra nuestra región tienen una raíz común del problema que los provoca: la negación de nuestros recursos por parte una minoría poderosa que los posee, expoliando los recursos que genera la clase trabajadora extremeña. Observamos cómo Extremadura es, a día de hoy, una de las principales zonas de regadío de España (230.000 hectáreas); es la primera productora de arroz de España (más de 35.000 hectáreas); es la primera región productora de tabaco, corcho, tomate, higos, soja, frambuesa; la primera productora y exportadora de carbón vegetal que se consume en toda la Comunidad Europea; tiene el 65% de la superficie de cerezo en España; ocupa el segundo lugar en superficie de cultivo y en producción de olivo y derivados; es la segunda productora de maíz y la cuarta productora de avena, la sexta de trigo y la séptima de cebada. En lo referente a ganadería, es la primera criadora de porcino extensivo y la primera productora de carne de cerdo ibérico; la primera criadora de ovino y la tercera de bovino y de caprino. Además, producimos seis veces más energía de la que consumimos y tenemos unas condiciones excepcionales para la implantación de energías renovables y alternativas.

Por todo éllo, creemos que la historia se sigue repitiendo un año más en nuestra región, perpetuándose el poder económico con la complicidad y la colaboración del bipartidismo que ha gobernado Extremadura desde la “Transacción”. Una minoría privilegiada que posee la mayoría de nuestros recursos, mientras la mayoría, el pueblo extremeño, continuamos expoliados y expoliadas, sometidos al paro, la precariedad laboral y el exilio económico.

Recursos hay sobradamente para el progreso de nuestra región y de nuestro pueblo, pero están en manos de una minoría rica.